domingo, 4 de enero de 2009

COSALA, Sinaloa

NUESTROS ANTEPASADOS
El territorio donde actualmente se ubica Cosalá, estuvo ocupado por pueblos prehispánicos que se asentaron principalmente en la rivera de los ríos, como lo fueron los grupos indígenas Tepehuanes, Acaxees y Xiximies; testimonio de esta civilización lo encontramos en diversos petroglifos y pinturas rupestres que se pueden apreciar en varias regiones del municipio. Sin embargo dichos asentamientos no se convirtieron en poblaciones importantes pues los indígenas tenían más bien el carácter seminómada y su ruta natural era hacia el la serranía del actual estado de Durango en donde se erigió la misión jesuita de Tepehuanes para su sometimiento.

En ruta contraria a la peregrinación azteca, llegaron los españoles acompañados de nativos aliados, y en agosto de 1531 hallaron un bello lugar llamado Quetzalla o Cozatl, “Lugar de bellos alrededores” y “Lugar de Guacamayas”, en el cual inmediatamente pudieron constatar la existencia de una gran riqueza mineral.

No obstante lo anterior, no es hasta el 13 de marzo de 1562, cuando se tiene constancia de la fundación de Cosalá, siendo Amador López, de oficio minero, quien detectó el enorme potencial de riqueza y exploró los cerros que circundan el valle, como lo son: “San Nicolás”, “El Palmar”, “La Cobriza” y “De Barreteros”, encontrando en éste último las primeras vetas de plata y a todos ellos mineralizados, procediendo a establecer el pueblo en el mismo lugar que ocupa actualmente, o sea en los lomeríos situados en la margen izquierda del Arroyo Grande.

Los misioneros Fray Juan de Herrera y Fray Pablo de Acevedo, evangelizadores de América, le dieron el nombre al pueblo que comenzaba a erigirse y a los asentamientos mineros que empezaban a constituirse, como “Real de Minas de Nuestra Señora de las Once Mil Vírgenes de Cosalá”.

En los años iniciales de la conquista, Cosalá era un territorio que formaba parte de la provincia de Culiacán, los naturales y los territorios sometidos fueron asignados en encomienda a los soldados españoles, a la sublevación indígena dichos territorios eran convertidos en corregimientos.

La provincia de Culiacán formo parte desde su establecimiento del reino de Nueva Galicia cuya capital fue Guadalajara, por tanto Cosalá dependió de dicha audiencia.

Existen informes originados en 1605 por parte del Obispo Alonso de Mota y Escobar, describiendo la existencia en el Real de las Vírgenes de Cosalá de dos haciendas de beneficio.

En el año 1759 otro Obispo, Don Pedro Tamarón y Romeral, realizó un informe de los principales asentamientos, señalando que eran de origen minero y entre ellos destacaba la riqueza de Cosalá.

Durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII, el Real de Cosalá fue destruido e incendiado hasta en tres ocasiones, lo que ha impedido conocer con precisión el paso de la historia y es a mediados del siglo XVIII cuando encontramos a un Cosalá con una población de trazo igual al que conserva en la actualidad con sus calles y callejones retorcidos, las iglesias de San Francisco Javier, ahora Capilla de Guadalupe, y la Parroquia de Santa Ursula, y contando ya la región con ocho haciendas de beneficio de metales preciosos, lo cual la hacía muy próspera, siendo la mayor de todas y una de las más grandes descubiertas en el occidente del país, la de Guadalupe de los Reyes, que ya en 1830 rendía un millón de pesos de plata anuales. Esa producción la conservó desde 1816, año de su primera gran bonanza, hasta 1943 en que cerró sus puertas durante la segunda guerra mundial.

En importancia después de Guadalupe de los Reyes estaban las minas de: San José de las Bocas, Santa Cruz de Alayá, el pueblo de Alayá, Tlapacoya, Nuestra Señora, La Ciénega y El Cajón de Tlapacoya.

En 1810 al inicio de la Independencia de México, Cosalá era considerada como la población más prospera del Noroeste de México, con un inventario de más de cincuenta minas.

La fama del mineral había llegado a todo el país y en carta de Don Miguel Hidalgo y Costilla al Coronel González Hermosillo fechada en 1811, le ordena la toma de Cosalá debido a los grandes caudales de oro y plata que existían en el poblado, sin embargo, el Coronel no logró tomar la plaza al ser derrotado en el Combate de San Ignacio.

La minería floreció y creció hasta inicios del siglo XX cuando inicia su declive, no obstante, a mediados de ese siglo, se asienta en El Mineral de Nuestra Señora una compañía minera que reactivó la economía del municipio hasta que se cerró por problemas de origen laboral. En ese sitio actualmente se encuentra realizando trabajos de exploración una Compañía minera, que viene a representar una nueva etapa de oportunidades para la minería de Cosalá.

Es la minería el referente y el símbolo de mayor identidad de Cosalá, por lo cual en los dos escudos conocidos del municipio se encuentran representados los implementos utilizados para la actividad minera, en el más antiguo en su cuartel superior derecho aparece un machete, un pico y una pala, ilustrando las herramientas mineras, mientras que en el escudo vigente, en su tercer cuartel se describe: en campo de sable en centro, sol radiante de 16 rayos alternados de oro, el disco solar: carga en palo, con pico de minero, y en faja, una pala.

El principal objetivo de los conquistadores españoles fue la extracción de metales preciosos y para ello fundaron asentamientos en lugares poco accesibles y con una topografía irregular, los Reales de Minas. Los españoles fundaron las ciudades siguiendo una serie de reglas urbanísticas, que para el año 1573 se concretaron en las denominadas leyes de Felipe II, donde se especificaba, entre otros aspectos, que partiendo de una plaza se trazaban las calles formando una cuadricula denominada en “forma de damero”; alrededor de esta plaza deberían de existir una serie de portales y en esos edificios se localizaban la iglesia, las oficinas que albergaban los poderes y las casas de las familias más poderosas, sin embargo, en el caso de los reales de minas debido a lo irregular de la topografía, dichas ordenanzas no se cumplían totalmente, las calles se delineaban siguiendo las pendientes más favorables, originando una forma muy irregular en su trazo, denominada en forma de “plato roto” o geomorfa; Cosalá es una de las expresiones más importantes de este modelo de ciudad minera. Su traza original se encuentra sin alterar, la forma y el ancho de sus calles y banquetas dan testimonio de este fenómeno urbanístico.

Calles delineadas de forma irregular de acuerdo a las pendientes del terreno, donde el recorrerlas se convierte en una aventura, con remates visuales y vistas continuas que van jugando con la morfología del poblado, creando espacios urbanos de gran interés arquitectónico y paisajístico, formas que dan testimonio de funciones en desuso, como el uso de carruajes y de bestias de carga, etc. El gran valor de la arquitectura y el urbanismo de Cosalá está sustentado por un conjunto, es decir, el valor de su centro histórico esta respaldado por las características particulares de cada uno de sus edificaciones y su traza urbana que vienen a conformar una unidad de gran valor, donde la alteración individual repercute fuertemente en su significado. Su arquitectura se caracteriza por una total unidad, casas con techos de carrizo y teja que rematan con una cornisa, muros de adobe con vanos verticales enmarcados por molduras pintadas con colores diferentes al resto del paramento del muro, vienen a conformar una tipología formal homogénea en el total del poblado.

Cosalá conserva intacta su traza urbana en forma de plato roto, la forma y ancho de sus calles y banquetas así como la altura de estas últimas, no ha sufrido modificaciones. Su arquitectura a nivel de fachadas e interiores se conserva en más del 90% y se están realizando trabajos de rescate en búsqueda de alcanzar un 100%. Esta arquitectura es construida con materiales del lugar, siendo el conocimiento de las técnicas constructivas transmitido de generación en generación, y no existe un rompimiento que provoque el surgimiento de una arquitectura con otras características como lo testimonian una serie de edificaciones construidas recientemente en áreas de ensanche de la población, con los materiales y técnicas constructivas tradicionales.

La arquitectura de Cosalá surge de la naturaleza y se integra perfectamente a ella, con patios interiores y gruesos muros de adobe que representan la solución al problema del clima, ya que durante la época de verano e invierno son espacios con una temperatura agradable. La arquitectura de Cosalá no solo se integra al medio natural, sino que surge y es parte de él.



NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL
Centro Histórico, Zona de Monumentos, en este sitio es posible apreciar edificaciones de los siglos XVII, XVIII y XIX como son: El kiosco, la Plaza de Armas y el Templo de Santa Ursula, la Capilla de la Virgen de Guadalupe, el Convento Jesuita, el convento Franciscano, la Casa del Palacio Federal en la época de la Reforma, La Chinche, el Callejón Luis Pérez Meza, exquisito rincón colonial, La Quinta Minera representativa de lo más lujoso de la época, Palacio Municipal, sede de los actuales poderes municipales y que fue en su momento una casa habitación, la Casa que fue de Don Francisco Iriarte Conde contigua a la anterior, el Museo de Minería e Historia, actualmente en etapa de remodelación para convertirlo en un sitio único en su género, el Panteón San Juan, siendo posible realizar un recorrido ya sea a pie o a bordo de carruajes antiguos jalados por caballos, a través de todo el casco urbano para apreciar la Zona de Monumentos Históricos.


NUESTROS TEMPLOS
La iglesia más antigua del municipio es la iglesia de San Francisco Javier edificada por los franciscanos entre los años de 1650 y 1700, siendo ella toda de adobe excepto los remates de las esquinas y las bases que son de cantera, el frente es de laja enchapada.
Este edificio actualmente se conoce como La Capilla de Guadalupe, desconociéndose en realidad quien le puso ese nombre ni porqué. La iglesia dependía del Convento Franciscano cuyo edificio se ubicaba en lo que actualmente son las calles Hidalgo y Heraclio Bernal. El Convento a mediados del siglo XIX fue abandonado por la orden franciscana retirándose tierras al sur, ubicación de sus principales conventos, posiblemente esto se debió a la aplicación de las Leyes de Reforma de 1857 donde surge entre otras la Ley de Desamortización que permitía que los edificios del clero fueran vendidos a particulares.

La iglesia contaba con cuatro campanas muy finas por su aleación de metales preciosos, tres de ellas actualmente se encuentran desaparecidas sin conocerse su destino, quedando solamente una de ellas teniéndose como año de su fundición el de 1821. El techo de este templo se vino abajo hasta en tres ocasiones entre los años 1650 y 1900, habiendo sido reconstruido en el año de 1950.

En la etapa revolucionaria la iglesia se convirtió en cuartel de revolucionarios de las diferentes corrientes como lo fueron villistas y carrancistas.

En 1961 vino de Guadalajara el arzobispo Francisco Javier Nuño quien nuevamente la consagró al culto reiniciándose el oficio de mismas y demás actos religiosos tras su reconstrucción interior y exterior ocurrida el año de 1972.

A esta iglesia la une un túnel que va de su escalera al Convento Franciscano, y que representa un atractivo más para el lugar.

La segunda iglesia edificada en Cosalá fue la Parroquia de Santa Ursula, la cual se edificó alrededor del año de 1730 por la compañía de Jesús cuyo convento estuvo ubicado frente a la Plazuela del lugar, en lo que actualmente es la calle Gabriel Leyva Solano.

En su esquina nororiente, sobre la sacristía, fue colocado en el siglo XVIII un reloj de sol que se conserva hasta nuestros días y que representa una vista obligada para todos los visitantes.

En esta iglesia se llevó a cabo la boda de la hija de Don Francisco Iriarte Conde en el año de 1827, relatándose que fue colocado un camino de barras de plata desde la casa del padre de la novia hasta la puerta del la iglesia, habiendo sido un acontecimiento muy relevante que pasó a ser un hecho que confunde la realidad con la leyenda.

Dos órdenes religiosas se habían establecido construyendo sus conventos, los Franciscanos en Hidalgo y Heraclio Bernal y los Jesuitas frente a la Plazuela en la calle Leyva Solano esquina con Cerrada de la Fuente. Estas dos construcciones están de pie y habitadas. El Convento Jesuita en su entrada principal tiene esculpido en cantera rosa el escudo de la laboriosa orden de los Jesuitas. Esta orden fue expulsada de Cosalá, el 24 de junio de 1767, por el Rey Carlos III de España, que obligó a abandonar los conventos a todo jesuita que habitara cualquier parte del territorio español desde la alta California hasta la selva del Paraguay. Los Franciscanos por su parte dejaron su convento aproximadamente en 1860 tras de promulgarse las Leyes de Reforma.


NUESTROS HOMBRES CÉLEBRES

Don Francisco Iriarte Conde
Es el Cosalteco más distinguido, quien nació en el antiguo Real de Minas de Cosalá el 6 de Septiembre de 1790, muriendo en la ciudad de México el 17 de Septiembre de 1832, por supuesto que tenía que estar plenamente vinculado a la actividad minera, Iriarte Conde era dueño de una gran fortuna por ser el propietario de Guadalupe de los Reyes, la mina más rica del Estado, descubierta el 12 de Diciembre de 1800 y registrada en Cosalá el día 6 de Enero de 1801.

El 31 de Enero de 1824, el acta constitutiva de la federación reúne a las provincias de Sinaloa y Sonora en un estado con el nombre de Estado de Occidente, teniendo como capital a la población de Cosalá y Don Francisco Iriarte Conde fungió como Vicegobernador.

Bajo su patrocinio se adquiere en Álamos Sonora en 1824, una imprenta la cual se traslada a Cosalá imprimiéndose el primer periódico del noroeste, siendo su nombre “El Espectador Imparcial”. Esto ocurre el 12 de Febrero de 1827, estando este periódico bajo la dirección de Don José Felipe Gómez, habiendo sido instalada en el edificio conocido como “La Chinche”, que actualmente ocupa La Casa de la Cultura Municipal.

Tal fue la riqueza que la explotación de las minas le generó, que Don Francisco concibió la idea de separar el Estado de Occidente en los actuales de Sonora y Sinaloa, corriendo por su cuenta el costo de la separación ocurrida el 13 de Octubre de 1830, fecha en que se erige el Estado de Sinaloa.

En Marzo 13 de 1831, se instala solemnemente en la Ciudad de Culiacán el primer Congreso Constituyente del Estado, nombrando Gobernador a Don Francisco Iriarte Conde, quien solicita licencia para ir a la ciudad de México a atender su salud, falleciendo en la capital del país el 17 de Septiembre de 1832, siendo sepultados sus restos en la Parroquia de San Miguel Arcángel, situada en el acotamiento de las calles Isazaga, 20 de Noviembre, San Jerónimo y Pino Suárez, habiendo sido sepultado en la nave principal.

Terminó así la existencia de la figura más señera que haya nacido en el municipio de Cosalá, Padre del Estado de Sinaloa y Primer Gobernador del mismo. Contaba al morir con 42 años de edad, el Congreso del Estado lo declaró benemérito del mismo y su nombre con letras de oro se encuentra inscrito en el propio Congreso.

Heraclio Bernal
“Acta numero 268. Hoy 22 de Julio de 1855, yo José María Martín, cura encargado de esta Santa Iglesia de San Ignacio, bauticé solemnemente y puse los santos oleos a Heraclio Bernal Zazueta, quien nació en El Chaco, el 28 del pasado Julio…”

Por primera vez, se escribía el nombre de la figura más legendaria que ha producido el Estado de Sinaloa. El Chaco, pequeño poblado del Municipio de San Ignacio fue su cuna y Cosalá el padre adoptivo a cuya sombra se formó y sirvió de escenario principal a todas sus andanzas. Él llegó a vivir a Cosalá traído por sus padres cuando contaba con seis años de edad, ya que su madre era originaria de la comunidad de Palo Verde muy próxima a la cabecera municipal.

A los dieciséis años Heraclio se traslada a Guadalupe de los Reyes donde se emplea como minero. Acusado de un robo de metal de barras de plata, se le apresa y terminando su condena, la cual consideraba una injusticia, Bernal mata al denunciante viéndose precisado a huir adentrándose en la sierra ya como un fugitivo de la ley. Esto ocurre en el año de 1885 cuando contaba con 30 años de edad.

Más que un salteador, Heraclio Bernal fue un luchador social que lanza su primera proclama conocida como El Plan de la Rastra, en ese mismo año. El objeto de este plan es el derrocamiento del régimen de Porfirio Díaz, anticipándose veinte años al movimiento revolucionario de Francisco I. Madero.

Con más dinero y gente, Bernal entabla relaciones de rebelión con el General García de la Cadena, Gobernador de Zacatecas, este se cita con Bernal en Loberas, punto muy intrincado de la sierra del Estado de Durango. Bernal ocurre a la cita, no así el General García de la Cadena quien ha sido descubierto y aprehendido en San Luis Potosí.

Ya fuera de esta alianza, sin planes definidos al fallar el levantamiento que habían programado, Bernal sigue adelante con poca gente encontrando la muerte el 5 de Enero de 1888 en el denominado Cerro Pelón distante de Cosalá catorce kilómetros, en una de las cuevas de éste cerro donde habitaba Bernal.

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NUESTRA VIDA MUNICIPAL

La Constitución de 1917, reconoce a Cosalá como Municipio integrante del Estado de Sinaloa, pues anteriormente había sido Distrito que comprendía los actuales municipios de Elota y Cosalá, conformándose desde entonces con el territorio que actualmente ocupa, con el esquema político-administrativo vigente.



NUESTRAS TRADICIONES

Festividades
Cosalá se caracteriza por poseer una diversidad de manifestaciones culturales que son resultado de su historia centenaria, del fruto de su mestizaje y del esfuerzo de su gente por conservar las costumbres de sus antepasados. Una de estas expresiones es el espectáculo del que se puede participar año con año en la víspera del día de la Virgen de Guadalupe, cuando miles y miles de velas son encendidas y colocadas en las banquetas de las calles, en puertas y ventanas, para delimitar e iluminar el paso de la virgen por las serpenteadas calles de la ciudad.

A este fascinante evento, le continúan las serenatas a la guadalupana y una serie de actividades que demuestran la fe y la devoción de los cosaltecos.

Otro evento de trascendencia es el 24 de junio, Día de San Juan, esta festividad se celebra con una feria en la que se realizan diferentes tipos de eventos, destacando las carreras de caballos, así como programas deportivos, artísticos y culturales.

No menos importantes resultan los festejos del Día de Santa Ursula, Patrona de Cosalá, a quien se celebra el día 21 de Octubre, fecha en la que se realizan igualmente un gran número de eventos artísticos, culturales, recreativos y religiosos.

El entusiasmo también se desborda en Cosalá, el día 13 de marzo, fecha de su fundación.

Los días de difuntos, el día de las madres y las fiestas patrias, son igualmente eventos en los que se desborda el entusiasmo y se convierten en verdaderos festejos populares que invitan a visitar Cosalá.

A partir del 6 de octubre de 2006, se viene celebrando con gran entusiasmo el aniversario de la declaratoria de Cosalá como Pueblo Mágico.

Artesanía
Existe una gran diversidad de actividades artesanales y tradicionales de gran atractivo para el turista. La artesanía de mayor tradición esta representada por la talabartería, actividad que por siglos se ha venido realizando y perfeccionando principalmente en la vecina comunidad de El Rodeo, cuyos artesanos ya han trasladado algunos de sus talleres a locales ubicados en el Centro Histórico, por lo que en ellos es posible adquirir y conocer el proceso de elaboración de sillas de montar, cinturones, huaraches, y toda una variedad de artículos de piel y cuero realizados mediante los procedimientos tradicionales. También en la misma comunidad, existen talleres domésticos donde se elaboran hamacas, bolsas y otros artículos de fibra de ixtle, misma que es obtenida por los lugareños directamente de las pencas de mezcal, por lo que su conocimiento resulta altamente atractivo para el turista.

Gastronomía
La gastronomía cosalteca es rica y variada, destacando las moliendas de caña con todos sus subproductos, la elaboración de conservas de frutas, pan, empanadas, dulce de leche, machaca, chorizo, queso, tamales y guisos regionales, que resultan una delicia al paladar y que pueden ser saboreados en los restaurantes y demás sitios de venta de alimentos.


NUESTROS FANTASMAS

Uno de los enigmas de Cosalá es la presencia de fantasmas en muchos de sus vetustos edificios. Así lo señala la tradición oral que a través de los siglos ha venido señalando los lugares de las apariciones y los detalles de los mismos.

La Mujer de Blanco
Es precisamente uno de esos sucesos el que se presenta desde tiempos muy remotos en la casa de la familia Hernández Aragón, ubicada en la Calle Hidalgo, sitio en el que con gran frecuencia se puede apreciar la figura de una mujer vestida de blanco, levitando, con el pelo suelto como agitado por el viento y que muestra en su rostro la figura descarnada de la muerte.

Muchos han sido testigos de este aparición pero muy pocos se atreven a introducirse por los portales de la vieja casona que albergó en el pasado a una de las familias más poderosas de Cosalá, seguramente por que nadie quiere tener un temprano encuentro con la muerte.

Poco se sabe del origen de la mujer de blanco, pero por la antigüedad de su leyenda se supone que se trata del ánima de uno de los moradores de la vetusta casona, que falleció sin encontrar hasta la fecha el descanso eterno en su alma.

El Fantasmas del Minero
Otra edificación en la que es ya es habitual la convivencia con sus fantasmas, es la casa de la familia Campaña ubicada en la Calle Guerrero. Se dice que a finales del Siglo XVII habitaba en ella un minero cuyos caudales de oro y plata eran envidiados por la gente. Este hombre gustaba en exceso del juego de baraja, el cual practicaba todas las tardes con otras personas adineradas, hasta que en una ocasión tuvo la suerte y la desventura de ganar una partida que dejaba en la pobreza a sus adversarios, los cuales ante tal afrenta decidieron matarlo, no sin antes sujetarlo a una maléfica tortura, procediendo de inmediato a sepultarlo en el patio de la misteriosa casona y al dirigirse a robar su fortuna jamás la encontraron.

Es así que desde entonces se cuenta, y lo manifiestan los actuales moradores, de que son constantes los lamentos que se escuchan, el rechinido de cadenas y metales, la frecuente apertura de puertas y ventanas, así como una un diversa serie de acontecimientos por medio de los cuales se manifiesta el ánima del minero que hasta el momento se encuentra buscando el descanso eterno.

Este fascinante encuentro con lo sobrenatural es posible vivirlo en muchas de estas fincas que guardan un pasado fantástico y de enorme misterio.



NUESTROS ATRACTIVOS NATURALES

Vado Hondo.
A solamente 12 Kilómetros de la cabecera municipal, 9 de ellos pavimentados y 3 de terracería en buen estado, el cual se encuentra en condiciones de acceso para todo tipo de vehículos, es posible llegar a las “Cascadas Vado Hondo”, sitio de singular belleza rodeado de una exuberante vegetación en el que se encuentran una serie de cascadas y pozas naturales que resultan ideales para practicar la natación, el senderismo, la observación de la flora y la fauna, la toma de fotografía así como la realización de cabalgatas, contándose con condiciones ideales para acampamiento y la observación sideral.

Con la reciente construcción de una represa en el curso del arroyo del “Balneario Vado Hondo”, mejoran sustancialmente las expectativas de este bello lugar, al poderse realizar la regulación de sus aguas y eliminar los tiempos de su sequía.

Con esa misma intención de ofrecer cada día más a nuestros visitantes, recientemente se construyó la primera tirolesa existente en el noroeste de la república, al ser posible recorrer la zona de cascadas a una altitud superior a los 40 metros, sostenidos exclusivamente por un arnés de seguridad, la cual atraerá la llegada de miles de personas que disfrutan de este tipo de aventuras y, por supuesto, será un gran punto de encuentro para todos los cosaltecos. Esta nueva opción de infraestructura, representa la oportunidad de participar en una gran aventura y gozar de un espectáculo sin igual.

San José de las Bocas
Pueblo minero y aguas termales.- La distancia para llegar a este sitio es de 27 kilómetros, divididos de la siguiente manera: Los primeros 8 pavimentados tomando la carretera Cosalá-La Ilama (Presa José López Portillo), llegando así al crucero de acceso al pueblo de San José de las Bocas, en el que se inicia un recorrido de 14 kilómetros hasta llegar al centro del poblado y seguidamente una brecha de 5 kilómetros transitable para vehículos tipo pick up, de doble tracción o doble rodado, llegamos al lugar donde brotan las aguas termales, consideradas sagradas por sus efectos místicos, mágicos y curativos. Este es un lugar en donde se conjugan diferentes elementos que lo dimensionan como un sitio único por la gran variedad opciones que se encuentran ahí reunidas para darle un atractivo singular. Es posible practicar la observación de flora y fauna, la fotografía, el senderismo, el nado en pozas naturales, la cabalgata, pero principalmente el entrar en contacto con el microambiente que permite encontrar una opción curativa para muchos padecimientos que pueden ser resueltos gracias a los efectos de los vapores y el contacto directo con las aguas térmicas de abundante contenido mineral.

Presa José López Portillo. Se llega al lugar recorriendo un trayecto de 33 kilómetros partiendo de la Cabecera Municipal 8 de ellos se encuentran pavimentados y los 23 restantes se conforman de una carretera de terracería en buen estado. En este sitio se ofrecen los servicios de hospedaje, alimentación y pesca deportiva por medio de una empresa prestadora de servicios. Resulta igualmente un sitio idóneo para degustar alguna de las especies de peces que se reproducen en el embalse y que son exquisitamente preparados por los propios lugareños, como la tilapia y la lobina.

Guadalupe de los Reyes. Esplendor de la Minería.-Utilizando preferentemente vehículos tipo pick up o doble rodado, deben recorrerse 35 kilómetros de carretera recubierta por terracería para llegar a este sitio, el cual es junto con el Centro Histórico, el que muestra con más certeza el esplendor del Cosalá de los siglos XVIII y XIX, pudiéndose apreciar su arquitectura colonial que aunque ha sufrido el paso de los años, aún es capaz de mostrar el rostro de la época. El esplendor y los años de bonanza de la minería, fueron fruto de esa tierra generosa que con su abundante contenido mineral hizo posible que se convirtiera en uno de los lugares más generadores de riqueza del noroeste del México. Así es posible realizar un recorrido guiado por su centenaria iglesia, el kiosco, las calles y callejones serpenteadas y angostos, el puente del río y la celda en donde narra la historia que estuvo encerrado Heraclio Bernal, quien realizó muchas de sus conocidas acciones en este lugar, todo esto en el corazón de un entorno de increíbles paisajes naturales en los que se puede gozar del encuentro con la exuberante y abundante flora y fauna de la región.

Reserva Ecológica del Mineral de Nuestra Señora.- Decretada como reserva el 27 de marzo de 2002, se encuentra a tan solo 8 Kilómetros de la Cabecera Municipal, teniéndose acceso por medio de una carretera de terracería que se encuentra en muy buenas condiciones por la que pueden transitar todo tipo de vehículos. En este sitio es posible conocer a detalle los trabajos de exploración y explotación minera. Las condiciones naturales del lugar lo convierten en su sitio excepcional para realizar recorridos por senderos a través de los cuales se puede apreciar la flora y la fauna, llegar a la zona de petroglifos existente y visitar el aviario de la guacamaya verde, segundo más grande del país en su genero.

Grutas México. Maravilla geológica.- Para llegar a estas cavernas se recorren 17 kilómetros, 7 de ellos por la carretera pavimentada Cosalá-La Ilama, hasta las inmediaciones de la comunidad de Los Molinos y después otros 10 de terracería en buen estado con dirección norte hasta el cerro conocido como “La Gruta”.

En este extraordinario lugar se pueden admirar una fascinante diversidad de figuras formadas por la mano de la naturaleza y el paso del tiempo, en rincones inexplorados por el hombre.

Higueras de Padilla. Moliendas tradicionales de caña de azúcar.- En las inmediaciones de la ciudad, a una distancia de 2.5 Kilómetros transitables por una carretera de terracería en excelentes condiciones se accesa a la población de Higueras de Padilla, la cual conserva una de las atracciones de origen más antiguo como lo es la molienda de caña de azúcar. En este lugar encontramos instalaciones y utensilios de trabajo que conservan la forma y el estilo original, por lo que resulta de gran interés para el que lo visita. Como resultante del proceso de la molienda de la caña, es posible apreciar la elaboración de miel, piloncillo y alfeñiques.

El Rodeo. Pueblo artesano.- A tan solo 5 Kilómetros de la Cabecera Municipal, por una carretera de terracería en buenas condiciones y transitable por todo tipo de vehículos, se llega a la comunidad de El Rodeo, lugar de gran tradición en la artesanía y la gastronomía donde sus habitantes se dedican a la elaboración de conservas (papaya, camote y limón), así como a la fabricación de cintos, huaraches, hamacas, morrales, sillas de montar, hamacas, cestos, etc.

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